Lugar DULCE PATRIA, POLANCO. QUESADILLAS MULTICOLOR
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DULCE PATRIA

Carolina Lucio Maymón
Autora de “La Tragonería”
@carolu11116

La situación en México es cada vez más difícil; la inconformidad aumenta con las horas y el miedo con los minutos. El miedo es una emoción común del ser humano que se presenta cuando se está en peligro o en una situación que amenaza su bienestar. Es una reacción que experimenta el cuerpo, el cual se pone en un estado de alerta para poder enfrentar las adversidades de una manera más vivaz y preparada.

Los mexicanos, a pesar de tener un país hermoso lleno de colores, hemos aprendido a vivir con este sentimiento. Experimentamos miedo en todas las acciones de nuestras vidas: al caminar, al manejar, al salir de casa, al ver las noticias, al escuchar la radio, en fin, siempre. El miedo nos ha paralizado en vez de mantenernos atentos y tratar de continuar, el miedo se ha vuelto nuestra realidad y nos estamos acostumbrando a él.

El sábado pasado visité el restaurante Dulce Patria creado por la exitosa chef mexicana Martha Ortiz gracias a la recomendación de una prima; este local está ubicado en Anatole France #100, Colonia Polanco.

El lugar no llama mucho la atención en cuanto a la decoración exterior e interior. La parte exterior es blanca y la entrada es una puerta pequeña que tiene un toldo negro que escribe el nombre del local. El interior no tiene un gran diseño, ya que simplemente presenta las mesas y en el centro del lugar una escalera de caracol.
A pesar de la decoración, que no fue de mi agrado, el servicio es excelente y las personas son muy atentas.

Antes de escribir y contar los diferentes platillos que ordené, me gustaría hacer una aclaración ya que este lugar me pareció uno de los mejores restaurantes en plasmar los verdaderos sabores de la exquisita gastronomía mexicana.

La carta del local es muy variada y está llena de opciones diferentes que van desde aguas frescas hasta postres gourmets con ingredientes típicos mexicanos.

Las aguas son una combinación de frutas y flores creando composiciones deliciosas y frescas. La mejor opción a ordenar es el agua de horchata con pistaches.

El menú de bebidas ofrece cocteles, cervezas nacionales, artesanales y mezcales, entre otras.

De entrada, como es de costumbre, ordenamos para compartir unas quesadillas multicolores, papalotes de maíz y atún y unos esquites con mayonesa. Todas las opciones fueron deliciosas y llenas de sabor, la presentación de los platos fue extraordinaria, ya que las quesadillas venían en pequeño comal acompañadas de salsa verde. Recomiendo los esquites y un plato de guacamole nacionalista con requesón y granada; este platillo es considerado uno de los mejores del menú.

Cada uno de mis acompañantes ordenó un platillo diferente al mío y tuve la oportunidad de probar cada uno de ellos. Mi papá pidió una crema de flor de calabaza y una pechuga de pollo rellena de huitlacoche acompañada de fideo seco con mole negro. Mi hermana comió un pato en mole negro acompañado con arroz. El novio de mi hermana un pollo al mole rosa (el cual estaba hecho con betabel y chocolate blanco) representando a octubre el mes del cáncer de mama y yo unas enchiladas rellenas de plátano macho bañadas en mole.

Todos los platillos presentaban una decoración hermosa que se podría considerar una obra de arte y lo más importante de todo es que eran una creación llena de colores y una mezcla de sabores exquisitos. Contaban con sabores únicos y característicos de nuestro país y no me equivoco cuando digo que es una de las mejores representaciones de la gran cocina que existe en México.

Los postres son variados y difíciles de entender así que es necesario consultar con el mesero para saber cómo es el plato. Mis recomendaciones son: “María va a la florería” y “Sólo sale de noche”. Ambos son deliciosos.

De cortesía el restaurante ofrece un pequeño adorno típico mexicano, que puede ser una silla, una rueda de la fortuna y un coche, todos rellenos de dulces mexicanos.

La comida, la atención y la presentación de los platillos fue maravillosa y me hizo pensar en el hermoso país que tenemos y que perdemos poco a poco debido a la inseguridad y al miedo. Me recordó el orgullo que siento de ser mexicana y el amor que tengo a mi cultura y a su comida; me hizo ver que no toda la gente es mala y que debemos hacer algo por salvar a nuestro país, porque la cultura mexicana está llena de colores y cosas hermosas que no se pueden ver opacadas por sentimientos de inseguridad, miedo y conformidad.

Sentimos conformidad con todo lo que sucede a nuestro alrededor gracias al miedo que provocan los acontecimientos de nuestro entorno; debemos pelear por el México que queremos y el que está representado en todos los platillos, pero sobretodo, no debemos dejar que el miedo nos paralice, sino que nos despierte y provoque que hagamos un cambio para volver a creer en nuestra Dulce Patria.

26/10/2014

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